Abortos en vacas lecheras en sistemas intensivos de México: prevalencia y medidas preventivas

Abortos en vacas lecheras en sistemas intensivos de México: prevalencia y medidas preventivas

  • 6 julio, 2026
¿Cuál es la definición de aborto?

El aborto se define como la muerte y expulsión del feto entre los 42 días (implantación) y los 260 días de gestación (cuando el feto es capaz de sobrevivir fuera del útero). Esta condición no incluye la momificación fetal. Esta es una definición puramente académica y no abarca muchos abortos que pasan desapercibidos, ya que la mayor parte de las pérdidas fetales ocurren durante el primer trimestre de gestación. En la práctica, el “aborto” puede definirse como: evidencia documentada por el técnico del establo (expulsión de un feto muerto o presencia de membranas fetales y secreciones vaginales) o el retorno al celo de vacas diagnosticadas como gestantes. Esta definición de campo da lugar a una amplia variación en las estimaciones de las tasas de aborto.

¿Cuántos abortos cabría esperar en un hato lechero intensivo en México?

El porcentaje de abortos en establos lecheros intensivos en países desarrollados varía entre 5 y 10%, y esta variación se debe, en parte, a la forma de determinar las pérdidas fetales; la prevalencia de este desorden reproductivo aumenta si se utiliza la ecografía para confirmar la preñez a los 30 días posinseminación. En la Comarca Lagunera (municipios de Coahuila y Durango), con alrededor de 380 establos lecheros de más de 1,000 vacas, las tasas de abortos son de alrededor del 24% en vacas y del 15% en vaquillas. En los hatos lecheros de Aguascalientes, la frecuencia anual de abortos ha oscilado entre 4.0% y 29.0% (mediana de 14.0%). En Querétaro se han reportado pérdidas gestacionales de 17.2% de las vacas y el 6.5% de las novillas. Estos valores constituyen una señal de alerta que requiere investigar los factores que provocan estas cifras alarmantes de pérdidas fetales.

¿Cuáles son las consecuencias de los abortos en vacas lecheras?
  1. El aborto provoca una reducción de la producción de leche, ya sea que la pérdida fetal ocurra mientras la vaca está lactando, en cuyo caso la vaca sigue lactando después del aborto, pero, al no haber un período seco de por medio, la producción de leche se reduce. Igualmente, si el aborto ocurre en vacas secas, el período seco puede durar menos de 40 días, lo que limita la producción de leche.
  2. La novilla o vaca puede sufrir diversas enfermedades reproductivas asociadas al aborto, como retención de placenta, metritis, infertilidad recurrente, retraso del celo posparto, incremento del intervalo entre partos, incremento del número de servicios por preñez y posible desecho precoz de la vaca afectada.
  3. El tratamiento, el mantenimiento y la alimentación durante el periodo improductivo de las vacas conllevan mayores costos.
  4. Representa una amenaza para la salud humana, ya que algunas causas infecciosas de aborto, como la brucelosis o la fiebre Q (Coxiella burnetii), son zoonosis que pueden transmitirse de las vacas infectadas a los humanos.
  5. Implica la pérdida de un becerro y, finalmente, de un animal adulto de alto valor económico.

¿Cuáles son las causas más comunes de aborto en vacas lecheras?

Tanto agentes infecciosos como no infecciosos pueden causar aborto en las vacas. Las causas infecciosas incluyen bacterias, hongos, virus y protozoarios. Con base en reportes de diferentes países desarrollados, la tasa general de diagnóstico de infecciones asociadas al aborto es del 45%, lo que indica que la mayoría de los abortos de las vacas se deben a factores no infecciosos. Se sabe que entre el 50% y el 65% de los abortos infecciosos son causados por bacterias, entre el 20% y el 25% por hongos y entre el 15% y el 25% por virus. En el caso de la cuenca lechera de La Laguna, los patógenos más comunes causantes de abortos son Brucella abortus, Neospora caninus, Leptospira interrogans, virus de la rinotraqueítis infecciosa bovina, diarrea viral bovina, y posiblemente Trueperella pyogenes, y Coxiella burnetii. Cabe mencionar que ya existen técnicas metagenómicas que permiten elaborar perfiles del tracto reproductivo y del microbioma fetal sin necesidad de cultivo. Esta técnica supera las limitaciones de los cultivos tradicionales al detectar patógenos conocidos, nuevos y mixtos, así como cambios en la flora indicativos de una disbiosis patógena.

¿Cómo puede prevenirse el aborto?
  1. Se debe aislar a las vacas que abortan y retirar inmediatamente del corral el feto y las membranas expulsadas. Si estas vacas han sido vacunadas contra la brucelosis, deben someterse a una prueba para detectar anticuerpos específicos contra Neospora caninum en sangre, plasma o suero. Se sugiere el uso de pruebas de aglutinación e inmunocromatografía, las cuales son confiables, eficaces y rápidas (15 minutos).
  2. No debe haber perros, gatos, palomas ni roedores en el establo, ya que estos animales son huéspedes primarios y excretan ooquistes infecciosos de Neospora caninum en sus heces. Las vacas son huéspedes intermedios y pueden contraer la enfermedad al beber agua contaminada con ooquistes o por vía intrauterina, a partir de vacas infectadas.
  3. Si se van a comprar vacas o novillas, estos animales deben estar libres de brucelosis y de neosporosis bovina. Antes de la compra, se debe verificar que los animales estén vacunados contra la brucelosis. En caso contrario, los animales deben ser diagnosticados como libres de brucelosis mediante una prueba de tarjeta (Rosa de Bengala). Este es un método de tamizaje para detectar anticuerpos contra Brucella. La sensibilidad de esta prueba es cercana al 100 %, por lo que se descartan con mucha certeza las vacas negativas a brucelosis, aunque puede presentar falsos positivos. Entonces, ante un resultado positivo, se debe realizar una segunda prueba confirmatoria, como Rivanol o la fijación del complemento, para evitar desechar vacas que en realidad están libres de brucelosis.

Además, las vacas deben someterse a una prueba para detectar neosporosis, según el procedimiento descrito anteriormente. El parásito protozoario Neospora caninum es una de las principales causas de aborto en el ganado bovino. La infección se produce horizontalmente por la ingestión de ooquistes excretados por los perros, principalmente, o verticalmente, de una madre infectada al feto, y puede provocar aborto, muerte fetal o el nacimiento de crías con infección subclínica.

  1. Se deben eliminar del hato las vacas con dos abortos consecutivos. Estas vacas tienen una alta probabilidad de estar infectadas por Neospora caninum. A pesar de que la infección por este protozoario en vacas provoca una respuesta inmune, las respuestas hiperactivas y proinflamatorias suelen ocasionar abortos, y dado que las vacas infectadas lo portan de por vida, los abortos se repiten. Las vacas con brucelosis sólo abortan una vez; al adquirir inmunidad contra esta enfermedad, pasan a la fase crónica (portadoras) y, posteriormente, tienen becerros vivos, aunque siguen actuando como fuente de infección.
  2. Se debe alimentar adecuadamente a las vacas secas para que lleguen al parto con una condición corporal de 3.5 (escala de 1-5). Una disminución importante (≥1 unidad) en la puntuación de condición corporal (BCS) al parto se asocia con una mayor tasa de abortos tempranos en vacas lecheras.
  3. Las becerras deben vacunarse contra la brucelosis una sola vez, entre los 4 y los 12 meses de edad. Las vacunas adicionales en novillas contra esta bacteria, como es común en los hatos lecheros de la zona de La Laguna, incrementan la incidencia de abortos. En vacas pluríparas, a medida que aumenta el número de vacunaciones contra la brucelosis, aumenta la incidencia de abortos (10.4% para una sola vacunación y 33% para 6 vacunaciones acumuladas).
  4. Las vacas con gestaciones dobles son más propensas a abortar, especialmente cuando ambos fetos se encuentran en el mismo cuerno uterino (44% de las gestaciones). Las preñeces gemelares pueden afectar a un cuarto de las vacas en su tercera lactancia o en las siguientes. Entonces, las preñeces gemelares son altamente indeseables en el ganado lechero, por lo que se sugiere eliminar uno de los gemelos mediante la ruptura manual de la vesícula amniótica al momento del diagnóstico de la gestación (28-34 días). En esta etapa embrionaria, los embriones más grandes corresponden a los machos, que serían los elegidos para su eliminación. Por su complejidad, este procedimiento se utiliza muy poco en el ganado lechero, pero debería contemplarse en los establos lecheros intensivos.
  5. Cuando las vacas conciben en clima cálido (estrés por calor), existe un riesgo significativamente mayor de aborto que en aquellas que conciben en clima más frío. Sin embargo, poco se puede hacer para evitar estos abortos asociados al calor excesivo en zonas de intenso calor, aún con la utilización de mecanismos (ventiladores y aspersores) para atenuar las altas temperaturas ambientales.
  6. La administración de ciertos fármacos, como prostaglandinas (PGF2α y análogos), corticosteroides, o benzoato de estradiol durante la gestación provoca aborto.
  7. Las novillas deben parir a una edad superior a los 680 días. Las novillas con partos muy tempranos son altamente susceptibles de abortar en gestaciones posteriores.
  8. La vacunación contra agentes patógenos que provocan pérdidas gestacionales es una de las medidas de bioseguridad más comúnmente adoptadas en hatos de ganado lechero para prevenir el aborto. Estas vacunas se describen a continuación.
¿Qué vacunas deben recibir los animales del establo para prevenir el aborto?

Las becerras o novillas deben inmunizarse contra Brucella abortus, cepa RB51, entre los 4 y los 12 meses de edad. El protocolo estándar requiere administrar una dosis de 2 mL subcutánea, en el cuello o detrás del hombro. La vacunación del ganado contra la rinotraqueítis infecciosa bovina (RIB), la diarrea viral bovina (DVB tipos 1 y 2) y la parainfluenza-3 (PI-3) es fundamental para prevenir pérdidas fetales. Estas vacunas multivirales se administran en una dosis combinada de cinco virus entre los 3 y los 6 meses de edad, seguida de un refuerzo 3-4 semanas después. Las vacas requieren una dosis de refuerzo anual, preferentemente antes de la fecundación.

Las vacunas contra la leptospirosis bovina, que incluye las cepas: Leptospira canicola, Leptospira grippotyphosa, Leptospira hardjo, Leptospira icterohaemorrhagiae, y Leptospira pomona previenen el aborto. Se administra una dosis estándar de 2 mL por vía subcutánea o intramuscular (según las instrucciones específicas del producto) a partir de los 6 meses de edad, con una dosis de refuerzo administrada entre 2 y 4 semanas antes de la fecundación. Se requieren refuerzos anuales.

En el caso de la inmunización contra Neopsora caninum, actualmente, no existe una vacuna comercial segura y aprobada para esta enfermedad a nivel mundial. Entonces, el control principal de la neosporosis bovina se basa en el manejo sanitario y en la bioseguridad. Igualmente, en México no existe una vacuna aprobada ni de uso comercial para el ganado lechero contra Coxiella burnetii, por lo que los protocolos veterinarios se enfocan en la bioseguridad.

Fuente: https://www.ganaderia.com/