La producción de reemplazos saludables, un reto estratégico para la ganadería lechera mexicana

La producción de reemplazos saludables, un reto estratégico para la ganadería lechera mexicana

  • 16 febrero, 2026
La población humana aumenta cada año y demanda cada vez más leche de vaca para su alimentación. Esto representa una gran oportunidad que los ganaderos y las empresas pueden aprovechar para crecer en este segmento de la industria.

Producir leche de alta calidad al más bajo costo, requiere de mucho conocimiento, planeación, disciplina y la colaboración de muchas personas, para mantener la producción actual y hacer posible su crecimiento es necesario reproducir a las vacas lecheras de manera eficiente.

Esto es un proceso continuo que depende en gran medida del bienestar y la salud, lo que significa que las vacas deben recibir un buen manejo, alimentación y alojamiento. La higiene es otro aspecto importante, sobre todo en los momentos más críticos del proceso productivo como en el ordeño, el periodo seco y el periparto.

Las becerras recién nacidas deben recibir atención especial, ya que, cuando se enferman o mueren, se pierde una valiosa inversión y se compromete el futuro de las empresas ganaderas.

En los últimos años, los ganaderos han comprado una gran parte de sus reemplazos desde países como Canadá, Estados Unidos de América, Australia y Nueva Zelanda, pero en la actualidad los precios de las vaquillas han subido considerablemente debido a la escasez.

La producción de reemplazos en México presenta algunos problemas:

– Personal insuficiente y poco capacitado.
-Falta de corrales para parto.
-Corrales sobrepoblados, húmedos y sucios.
-Condiciones de higiene deficientes.
-Incremento de la incidencia de enfermedades.
-Alta mortalidad.
-Inconsistencias en el crecimiento de sus becerras.
-Pérdidas económicas y aumento del costo de producción.

Durante la crianza. se pierden muchas becerras. De acuerdo con algunos observadores el 8% de estas mueren antes del destete y muchas de las sobrevivientes llegan a la edad productiva diezmadas, con los pulmones y otros órganos afectados por las secuelas de las enfermedades que padecieron previamente.

Para mantener su salud y producir reemplazos saludables se deben construir las instalaciones adecuadas, estas deben ofrecer espacios amplios, limpios y secos, con sombra, comida y agua limpia suficiente, donde los animales se sientan seguros, libres de maltrato y amenazas de depredadores.

Conocer los parámetros zootécnicos es muy importante ya que estos nos indican las necesidades de los animales y las metas administrativas que debemos lograr.

Vacas secas y vacas próximas al parto

Espacio por animal:

– Las vacas secas requieren un área de cama de 4.7 m2. Las vacas próximas al parto necesitan 9 m2.
– Espacio de comedero: 60 cm.
– El corral de las vacas próximas al parto debe estar situado en el lugar más tranquilo en un extremo del establo, alejado de la actividad y el ruido.
– La cama debe mantenerse limpia, blanda y seca.
– Un trabajador de maternidad bien capacitado debe caminar por el corral observando a las vacas que están en trabajo de parto.
– Cuando aparecen las patas delanteras de la becerra, la vaca se separa y se lleva al corral de expulsión.

Corrales para parto:

Designar un área separada solo para el último momento del parto.
Las corraletas individuales para la expulsión de la becerra deben tener 12 m2 (3x4 metros) con cama de paja.


La vaca debe recibir una atención individual ante la necesidad de ayuda.
El corral se debe limpiar y desinfectar después de cada vaca

Manejo de la becerra recién nacida:

– La supervivencia de las becerras depende del buen manejo sanitario desde el momento de su nacimiento.
– Permitir que la madre lama a la becerra durante al menos 15 minutos. Esto promueve la circulación en su cuerpo y la prepara para ponerse de pie y caminar.
– En caso necesario, usar una toalla para frotar a la becerra y limpiar las fosas nasales y la boca.
– Retirar a la becerra del corral de expulsión. Transportarla en una carretilla limpia y desinfectada.
– Las becerras se deben levantar abrazadas, no deben ser haladas de las orejas, las patas o la cola. Un trato rudo y grosero puede generar un trauma que nunca olvidarán. Esto también es determinante para que se mantengan sanas y vigorosas.

Desinfección del ombligo

– Es muy importante evitar que el ombligo de la becerra recién nacida se contamine con suciedad.
– La desinfección del ombligo es de gran ayuda para la prevención de las enfermedades infecciosas que afectan a la becerra durante las primeras semanas de vida y que causan la muerte de muchas de ellas.
– Inmediatamente después del nacimiento de la becerra sumerja el ombligo en una solución de Yodo al 7 %. Una sola inmersión no es suficiente. Se recomienda volver a aplicar yodo cada 24 horas durante los primeros 3 días.

Alimentar a las becerras con suficiente calostro

– El ordeño del calostro se debe realizar con estricta higiene.
– Se debe someter a un procedimiento de pasteurización durante 30 minutos a 60°C.
– Se recomienda alimentar manualmente a las becerras recién nacidas para asegurarse de la cantidad de calostro que reciben: 10% de su peso corporal, más de 50 mg IgG /ml, Brix superior a 22%, temperatura 41 ° C.
– Muchas becerras no toman suficiente cantidad de calostro y por lo tanto no reciben la inmunidad adecuada.
– Una becerra recién nacida debe recibir 4 litros de calostro dentro de las primeras 2 horas del nacimiento y otros 4 litros (según el tamaño) dentro de las 12 horas posteriores al nacimiento. Recibir el calostro adecuado la protege de enfermedades durante los tres primeros meses de vida.

Alimentación de las becerras

Aunque la leche entera de vaca es el alimento ideal, el uso de sustitutos de leche puede ser una mejor opción cuando el hato no se encuentra libre de brucelosis y tuberculosis y cuando no se cuenta con equipos adecuados para la pasteurización.

Preparación del sustituto de leche

– Procurar que todo el equipo esté limpio y desinfectado.
– Para cada becerra mezclar 284 gramos de sustituto de leche en 1.3 litros de agua caliente (temperatura mínima 54 °C – máxima 65°C) mezclar por un mínimo de 5 minutos.
– Agregar 1 litro de agua fría para bajar la temperatura de la mezcla a 41 – 43 °C.
– La mezcla final contiene 284 gramos en 2.3 litros de agua.
– Servir la leche a temperatura entre 41 y 43 °C.

Limpieza de los biberones

– Después de cada uso vacíe la botella completamente y enjuague con agua.
– Cepille las botellas y las mamilas con una solución de agua tibia (32°C – 40°C) y jabón desengrasante.
– Enjuague las botellas con agua tibia y una solución desinfectante.
– Coloque las botellas hacia abajo para su escurrimiento.
– Coloque las mamilas en una canasta limpia y desinfectada para su escurrimiento.

Recomendaciones

1. El cuarto de preparación de la leche debe contar con superficies de fácil limpieza, drenajes en buen estado, paredes bien pintadas y puertas con mosquitero para evitar la contaminación de los equipos de alimentación.
2. Instalar un calentador de agua con suficiente capacidad para realizar el manejo correcto de la temperatura del agua durante la preparación de la leche.
3. Proveer de suficientes mamilas y botellas para alimentar a las becerras. Nunca alimentar más de una becerra con el mismo biberón sin antes lavarlo y desinfectarlo.
4. Usar un biberón limpio, desinfectado y seco en cada alimentación de las becerras.
5. Usar guantes de nitrilo para la preparación de la leche y los biberones.
6. Cuando prepare las botellas evite contaminar las mamilas que ya están limpias, secas y desinfectadas.
7. No poner las canastas de mamilas o los biberones limpios sobre el piso.
8. Evite que la suciedad (microorganismos patógenos) tenga contacto con la boca de los terneros.
9. Reemplazar las mamilas y los biberones cuando su desgaste represente un riesgo para la salud de las becerras.
10. Alimentar primero a las becerras más jóvenes.
11. Contar con varios termómetros y corroborar todos los días su buen funcionamiento.

“Es importante alimentar a las becerras al mismo horario todos los días. Cualquier cambio en la rutina de alimentación puede generar estrés a las becerras y propiciar el desarrollo de enfermedades infecciosas que les pueden causar la muerte.”

Las personas involucradas en dar la leche a las becerras deben tener un termómetro para tomar la temperatura de la leche al momento de servirla, principalmente en la primera becerra y en la última, para estar seguros de que todas reciben la leche a la temperatura correcta (entre 41- 43 °C).

Supervisar la limpieza y la desinfección

En la actualidad hay instrumentos que detectan la presencia de bacterias en la superficie de los biberones, mamilas, equipo de preparación de la leche, sondas esofágicas y todo lo que pueda tener contacto con la boca de las becerras.

Este instrumento utiliza hisopos, un reactivo y un luminómetro que lee y reporta el contenido de ATP bacteriano en partes por millón. Una lectura menor a 100 ppm nos indica que la limpieza y la desinfección de nuestros instrumentos y equipos se está haciendo bien.

Conclusión

Para tener suficientes reemplazos es necesario dedicar más atención a la reproducción de las vacas aprovechando las nuevas tecnologías como el semen sexado y la selección genómica. La productividad y la rentabilidad de las empresas están fuertemente relacionadas con el bienestar de los animales.

Fuente: https://www.ganaderia.com/