Propionato de calcio en becerros de alto riesgo durante la recepción
Por qué los becerros recién llegados son de alto riesgo
La recepción representa mucho más que un cambio de instalaciones. En pocos días, un becerro puede enfrentar destete, comercialización, transporte, restricción de alimento y agua, mezcla con animales de diferentes procedencias, exposición a nuevos agentes infecciosos y adaptación a un ambiente y una dieta desconocidos. Cuando estos desafíos coinciden, disminuyen el consumo de materia seca (CMS), alteran la respuesta inmunitaria y comprometen el desempeño productivo.
El término becerro de alto riesgo no describe una enfermedad, sino una mayor probabilidad de presentar problemas sanitarios y productivos. Incluso un animal clínicamente sano al arribo puede considerarse de alto riesgo cuando reúne antecedentes como destete reciente, manejo sanitario desconocido, transporte prolongado y mezcla de orígenes. El riesgo también varía con la edad, el peso, la condición corporal y la duración del traslado; por ello, no todos los becerros recién llegados deben manejarse como si fueran equivalentes (Carrillo-Muro et al., 2024).
El traslado añade fatiga, deshidratación y pérdida de peso, parte de la cual corresponde al menor llenado gastrointestinal y a la pérdida de líquidos. Al ingresar al corral, el becerro debe localizar bebederos y comederos, aceptar ingredientes nuevos y establecer una jerarquía social. Si además se realizan vacunación, castración, descorne u otros procedimientos, el organismo reorienta nutrientes del crecimiento hacia la supervivencia, la defensa y la reparación. Esta combinación de alta demanda metabólica y bajo CMS explica buena parte de la vulnerabilidad del periodo de recepción (Duff y Galyean, 2007; Marqués et al., 2012; Galyean et al., 2022).
Bajo consumo y balance energético negativo
Muchos becerros llegan con hambre, pero no necesariamente comienzan a comer de inmediato. El estrés, la deshidratación, la fatiga, la inflamación y la falta de familiaridad con la dieta pueden limitar el CMS durante los primeros días. Algunas citocinas liberadas durante la respuesta inflamatoria también actúan sobre los centros que regulan el apetito, por lo que el bajo consumo no siempre se debe únicamente a la palatabilidad o disponibilidad del alimento (Gouvêa et al., 2022).
El CMS determina el aporte real de energía, proteína, minerales y vitaminas. Cuando la energía consumida es menor que la requerida para mantenimiento, adaptación y defensa, se establece un balance energético negativo. El organismo moviliza tejido adiposo y, si el déficit es intenso o prolongado, aminoácidos del músculo. Esta respuesta ayuda a superar restricciones breves, pero reduce el margen disponible para responder a la inflamación, reparar tejidos y crecimiento.
La dieta de recepción debe ayudar a interrumpir esta secuencia sin provocar trastornos digestivos. Aumentar bruscamente el grano puede favorecer acidosis ruminal en animales poco adaptados. Por ello, la mejor dieta no es necesariamente la que contiene más energía en el papel, sino la que el becerro puede consumir, fermentar y aprovechar de forma segura (Galyean et al., 2022).
Por qué la glucosa sigue siendo indispensable en un rumiante

Aunque los bovinos absorben poca glucosa directamente del intestino, esta sigue siendo esencial. La mayor parte de los carbohidratos se fermenta en el rumen y produce acetato, propionato y butirato. De ellos, el propionato es el principal precursor para la síntesis hepática de glucosa.
El hígado mantiene la producción de glucosa mediante gluconeogénesis, utilizando propionato, lactato, glicerol y determinados aminoácidos (Overton et al., 1999). Esa glucosa contribuye al funcionamiento del sistema nervioso, los eritrocitos, los músculos y los órganos; además, aporta intermediarios para la reparación de tejidos y es utilizada intensamente por células inmunitarias activadas. Durante la inflamación, el organismo prioriza mantenimiento y defensa sobre crecimiento y deposición de grasa (Kvidera et al., 2017).
Cuando disminuye el CMS también tiende a reducirse la producción ruminal de propionato. Para sostener la gluconeogénesis aumenta la contribución de glicerol y aminoácidos, algunos procedentes de las reservas corporales. De ahí el interés por aportar precursores gluconeogénicos adicionales durante la recepción.
Cómo actúa el propionato de calcio

El propionato de calcio (PrCa) es una sal compuesta por calcio y propionato. Después de consumirse, se disocia en el medio ruminal. El propionato liberado se absorbe principalmente a través del epitelio ruminal, llega al hígado por la circulación portal y genera intermediarios que pueden dirigirse hacia la gluconeogénesis (Overton et al., 1999; Tetrick y Odle, 2020).
El aditivo no contiene glucosa ni se convierte directamente en ella: aporta un precursor que el hígado puede utilizar para sintetizarla. Tampoco garantiza una mayor glucemia, porque la concentración sanguínea de glucosa está estrechamente regulada y puede mantenerse estable aunque aumenten simultáneamente su producción y utilización. En las dosis evaluadas, el interés principal es el aporte de propionato; el calcio constituye una contribución secundaria y no sustituye la suplementación mineral de la dieta.
Qué muestran nuestras investigaciones
En nuestros estudios evaluamos tres componentes de la estrategia: dosis, concentración de la dieta y duración de la suplementación. Los resultados indican que la respuesta depende de cuánto producto se suministra, con qué tipo de dieta y durante cuánto tiempo.
Dosis
En un primer estudio con 50 becerros cruzados Continental × Británico y 147 kg de peso inicial se evaluaron 0, 20, 40, 60 y 80 g de PrCa por becerro al día durante 56 días. La dosis de 20 g mantuvo el CMS y produjo el mejor equilibrio entre ganancia diaria de peso (GDP), peso final (PF) y eficiencia alimenticia. Dependiendo del periodo, la GDP aumentó aproximadamente entre 12 y 21%, y el peso final entre 2 y 5%; las dosis de 40 a 80 g no generaron beneficios adicionales (Rodríguez-Cordero et al., 2023).
Un estudio posterior con una dosis equivalente mostró que 19 g diarios aumentaron aproximadamente 21% la GDP y 22% la eficiencia alimenticia, sin modificar el CMS, y mejoraron alrededor de 10% la utilización de la energía de la dieta (Sánchez-Barbosa et al., 2025). En los tratamientos con mejores respuestas, la inclusión representó aproximadamente 0.38 a 0.44% de la materia seca, con un promedio cercano a 0.4%.
Concentración de la dieta
Al comparar dietas con 50, 60 y 70% de concentrado, con o sin 20 g diarios de PrCa durante 42 días, la respuesta más favorable se obtuvo con 50% de concentrado y 50% de forraje en base seca. Frente a la misma dieta sin PrCa, esta combinación aumentó 20.2% la GDP, 24.6% la eficiencia alimenticia y 14.4% la utilización de la energía de la dieta. También mejoró el indicador de retención energética y generó USD 29 adicionales de ingreso neto por becerro (Rivera-Villegas et al., 2024). Esto no significa que el PrCa sustituya al concentrado, sino que puede complementar una dieta moderada en almidón y con suficiente fibra durante la adaptación.
Duración
En otro estudio se suministraron 19 g diarios durante 0, 14, 28, 42 o 56 días. El periodo de 42 días ofreció el mejor equilibrio entre crecimiento, eficiencia alimenticia, utilización de la energía y retorno económico. Respecto al testigo, aumentó aproximadamente 17% la GDP, 15.5% la eficiencia alimenticia y 9.6% la utilización de la energía, sin modificar el CMS. También produjo USD 34.84 más de utilidad por becerro y redujo alrededor de 14% el costo por kilogramo ganado (Rodríguez-Cordero et al., 2025).
En conjunto, las respuestas más consistentes se obtuvieron con 19–20 g de los productos evaluados por becerro al día, dietas cercanas a 50% de concentrado y una suplementación de aproximadamente 42 días. Como los productos contenían 69 o 73% de ácido propiónico, esas dosis aportaron cerca de 13.8–14.0 g diarios de ácido propiónico. Con un CMS promedio de 4.9 kg, equivalieron aproximadamente a 0.4% de la dieta. Estos valores corresponden a becerros de alto riesgo y a las condiciones estudiadas; no deben interpretarse como una recomendación universal.
Más propionato no siempre significa una mejor respuesta

La respuesta al PrCa no fue lineal. Mientras 20 g diarios mantuvieron el CMS, con 80 g el consumo disminuyó hasta 19.6% durante los 56 días de recepción y se redujeron la GDP y el peso final. Si el becerro come menos, también disminuye su ingestión de proteína, fibra, minerales, vitaminas y energía; el propionato adicional no necesariamente compensa esa reducción.
Una explicación posible es la teoría de oxidación hepática. Después de una comida, el propionato llega rápidamente al hígado y puede utilizarse para gluconeogénesis u oxidarse para producir energía. Una mayor disponibilidad hepática de energía puede generar señales hacia el cerebro, a través del nervio vago, que contribuyan a terminar la comida (Allen et al., 2009). Esta interpretación es congruente con nuestros resultados, pero no demuestra el mecanismo, porque no medimos oxidación hepática, producción de ATP ni actividad vagal. También pueden intervenir palatabilidad, mezclado, velocidad de consumo y estado metabólico. La implicación práctica es aportar una dosis útil sin comprometer el CMS.
Cómo incorporar esta estrategia en campo
Fuente comercial y dosis efectiva
Debe utilizarse PrCa grado alimenticio para animales, procedente de un proveedor que garantice identidad, pureza y composición. La etiqueta o el certificado de análisis debe indicar, al menos, la concentración de ácido propiónico o propionato, contenido de calcio, pureza, humedad, número de lote y recomendaciones de almacenamiento.
En nuestras investigaciones se utilizaron productos comerciales con diferente concentración de ácido propiónico. En los primeros estudios se utilizó Nuprocal® (Nutryplus), con 69% de ácido propiónico, mientras que en investigaciones posteriores se utilizó Propical® (Dresen Química), con 73%. Esta diferencia en composición explica por qué 20 g aportaron 13.8 g de ácido propiónico, mientras que 19 g aportaron 13.9 g, es decir, prácticamente la misma cantidad efectiva de este precursor.
Por ello, la dosis no debe establecerse únicamente en gramos de producto comercial, sino considerando su concentración de ácido propiónico:
Dosis de producto (g/día) = aporte deseado de ácido propiónico ÷ concentración decimal del producto
Los tratamientos que mostraron las respuestas más favorables aportaron aproximadamente 13.8–14.0 g de ácido propiónico por becerro al día. Por ejemplo, para suministrar cerca de 13.8 g de ácido propiónico se requieren aproximadamente 20 g de un producto con 69% o 19 g de uno con 73%.
Estas referencias provienen principalmente de becerros machos de alto riesgo con pesos iniciales cercanos a 147–156 kg. Por ello, la dosis no debe incrementarse automáticamente en proporción al peso del animal ni extrapolarse directamente a otros tipos de ganado, productos comerciales o sistemas de alimentación sin considerar el CMS, la dieta y la concentración efectiva de propionato.
Inclusión en la dieta
Al relacionar la dosis utilizada con el CMS de los tratamientos que mostraron las respuestas más favorables en nuestros estudios, la inclusión de PrCa osciló aproximadamente entre 0.38 y 0.44% de la materia seca, con un promedio cercano a 0.4%. Por ello, este valor puede utilizarse como una referencia práctica bajo condiciones similares a las evaluadas.
Sin embargo, 0.4% de la materia seca no garantiza que todos los animales consuman 19–20 g diarios, especialmente durante los primeros días de recepción, cuando el CMS puede ser bajo y variable. La inclusión debe calcularse considerando el CMS real esperado por corral:
Inclusión (% de la materia seca) = dosis diaria del producto ÷ CMS esperado × 100
Por ejemplo, 20 g divididos entre 4,900 g de materia seca equivalen a 0.41%. Si un becerro consume solo 2.5 kg de una dieta con 0.4% de inclusión, recibirá aproximadamente 10 g del producto. Esta variación es especialmente importante al inicio de la recepción. En corrales colectivos debe ajustarse la inclusión con base en el consumo del corral, sin concentrar excesivamente el producto para intentar compensar el menor consumo de algunos animales.
Dieta y mezclado
La respuesta más favorable se obtuvo con una dieta 50:50 de concentrado y forraje en base seca. El PrCa no justifica reducir la fibra ni aumentar abruptamente el grano; debe complementar una dieta palatable, equilibrada y con una adaptación gradual al almidón.
Como se utiliza en pequeñas cantidades, conviene pesarlo con una báscula calibrada, preparar una premezcla con un ingrediente seco y después incorporarla uniformemente a la ración. Deben respetarse el orden y el tiempo de mezclado del equipo, evitar acumulaciones y proteger el producto de la humedad. En alimentación grupal, una mezcla homogénea ofrece mayor control que colocarlo sobre una sola sección del comedero. Tampoco se recomienda administrarlo en el agua sin un sistema validado, porque el CMS individual puede variar considerablemente.
Una inclusión cercana a 0.4% de la materia seca constituye una referencia práctica bajo condiciones similares. Sin embargo, no garantiza que todos los animales consuman 19–20 g diarios, especialmente al inicio, cuando el CMS es bajo y variable. La inclusión debe calcularse con el consumo esperado del corral:
Inclusión (% de la materia seca) = dosis diaria del producto ÷ CMS esperado × 100
Así, 20 g divididos entre 4,900 g de materia seca equivalen a 0.41%. Si el becerro consume solo 2.5 kg de una dieta con 0.4% de inclusión, recibirá cerca de 10 g. No se recomienda concentrar excesivamente el producto para compensar el menor consumo de algunos animales.
El PrCa debe complementar una dieta palatable y equilibrada, con suficiente fibra y adaptación gradual al almidón. Como se utiliza en pequeñas cantidades, conviene pesarlo con una báscula calibrada, preparar una premezcla con un ingrediente seco e incorporarla uniformemente a la ración. Deben respetarse el orden y el tiempo de mezclado, evitar acumulaciones y proteger el producto de la humedad. Tampoco se recomienda administrarlo en el agua sin un sistema previamente validado.
Duración y monitoreo
Bajo nuestras condiciones, la suplementación puede iniciarse al ingreso y mantenerse aproximadamente 42 días. Prolongarla debe responder a un objetivo productivo y justificarse por el beneficio obtenido. El seguimiento debe incluir alimento ofrecido y rechazado, CMS por corral, acceso al agua, asistencia al comedero, consistencia de las heces, morbilidad, mortalidad, tratamientos, peso de llegada y salida, GDP, eficiencia alimenticia, costo por kilogramo ganado y retorno de la suplementación.
Si el CMS disminuye después de incorporar el producto, deben revisarse la dosis, la concentración comercial, la homogeneidad de la mezcla, la palatabilidad, el acceso al agua, el manejo del comedero y la presencia de enfermedad. Una implementación inicial en corrales comparables permite valorar la respuesta productiva y económica antes de extender la estrategia.
Conclusión
Durante la recepción, el becerro enfrenta una elevada demanda metabólica cuando su CMS suele estar deprimido. El PrCa puede complementar el aporte de precursores para la gluconeogénesis. En nuestros estudios, las respuestas más consistentes se obtuvieron con cerca de 14 g de ácido propiónico por becerro al día, equivalentes a 19–20 g de los productos evaluados, con dietas próximas a 50% de concentrado y durante alrededor de 42 días.
Incrementar la dosis no garantiza una mejor respuesta y puede reducir el CMS. El PrCa es una herramienta complementaria: no sustituye agua limpia desde el arribo, una dieta palatable y bien formulada, fibra efectiva, adaptación gradual al concentrado, manejo adecuado del comedero, vacunación, vigilancia sanitaria, tratamiento oportuno y manejo con bajo estrés.
Fuente: https://www.ganaderia.com/

